Sólo soñaba con tumbarme a tu lado las noches de verano y observar las estrellas brillar mientras tu sonrisa nos empapaba. Sólo soñaba con rozar tus labios con los míos, un pequeño paraíso: Sentir tu piel contra mi piel y llamas de fuego con tu contacto. Sólo soñaba con sumergirme sin prisas en tus ojos profundos, como cataratas; apostarme allí para siempre, libre de todo daño, con tu voz acunándome cuando más me hacía falta.
Sólo soñaba contigo, y mentiría al decirte que cada vez que te veo no se me descontrola el corazón, empapado de amor, encajado entre las costillas, al igual que mentiría al decirte que ya ni te recuerdo, que pasas a ser una memoria más en un cajón de mi persona, un olvido bonito y fácil de reemplazar.
Si te digo la verdad, me haces más falta que nunca. ¿Dónde están tus manos de hierro cuando me hago de cristal? ¿Dónde está tu voz protectora cuando me puede el peligro?
Sólo soñaba con cogerte de la mano y atarte a mí para siempre: Que no me soltaras nunca, desgastar con tus labios la eternidad.
Pero supongo que dirás que vivo de imposibles, me los bebo, los respiro; sueño con ellos mientras que las noches bajo estrellas se desvanecen en la oscuridad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario